La recompensa que no llegó

Martes, 15 de Diciembre de 2009

La estampida hacia el vestuario al culminar el partido, las caras largas y la demora para salir a atender a los medios fue el final de la derrota Deportivo Italia ante el CD Lara (0-1).

Para la afición los jugadores son héroes o villanos, pero a fin de cuentas sólo son humanos, y la tristeza les devuelve los pies a la tierra.

A nadie le gusta perder, pero para el conjunto itálico no conseguir el título del Torneo Apertura fue mucho más que no saber asimilar una derrota.

Para los jugadores la corona era la oportunidad de rendirle homenaje a muchos compañeros de equipo que pasaron el campeonato lesionados.

El Italia sentía que merecía ganarlo, por todo el esfuerzo prodigado, y por todo el sufrimiento vivido, pero todos los equipos piensan igual ¿o no?

A los azules que nunca les sobra nada, les volvió a faltar muchas cosas, los goles, la suerte, el criterio para manejar la actitud del partido.

Sin embargo, nunca se rindió en tratar de conseguir el triunfo, uno que fue aún más imposible después de que el Lara marcara un gol insólito, que fue como la muerte en cámara lenta.

El portero Ciro Zamora salió a enfrentar al delantero Edwin Chalar que tuvo la gracia de que la pelota pasara por encima de la cabeza del guardameta.

Mientras la redonda giraba con destino al arco con una lentitud pasmosa, los centrales del Italia Marcelo Maidana y Javier López quedaron paralizados.

Al final Maidana reaccionó tarde y su carrera para tratar de despejar la pelota en la raya fue completamente inútil. Corría y parecía que una cuerda lo sostenía por la espalda.

En la banca sus compañeros no daban crédito a lo que veían. Quedaban casi 20 minutos de partido, pero el gol pareció una sentencia que cayó sobre cada uno. Fue como si todos asumieron en ese instante que el título era una gracia que no les sería concedida.

Y fue un poco así, al Italia no le servía el empate con el triunfo del Deportivo Táchira y marcar dos goles para conseguirlo lucía imposible.

Un equipo que no ha tenido un gran promedio de asistencia, ayer consiguió una mejor entrada en la tribuna principal del estadio Olímpico. Hasta el seleccionador nacional César Farías dedicó su domingo al partido, e incluso unos cuantos fanáticos del Caracas que se acercaron al estadio, se ganaron una sonora pita por parte de un grupo de aficionados itálicos que los quería fuera de allí.

Si fueron por cábala, el objetivo sólo lo consiguieron a medias, porque si bien el Deportivo Italia perdió, los rojos no hicieron su trabajo en Puerto La Cruz ante el Deportivo Anzoátegui, para poder quedarse con la corona.

El estadio Olímpico que antes de comenzar el partido se había contagiado con la euforia que se sentía en los gritos del estadio vecino, el Universitario del beisbol, donde los Leones del Caracas le ganaban a las Águilas del Zulia al final quedó como una postal de la desolación.

Quedó un papelillo triste regado en el piso, que hasta estorbaba al caminar. Las luces apagadas con la velocidad del rayo y un pasillo de vestuarios en el que solo corría el viento helado que comienza a azotar en la época decembrina.

El rumor de una protesta del Deportivo Italia por alineación indebida del CD Lara quedó latente como una posibilidad de conquistar los puntos que no se ganaron en cancha.

María José Rey Palermo / El Universal